jose emilio tallarico, argentina
|
José E. Tallarico
Argentina
JOAQUÍN GIANNUZZI Como un señor que aguarda con cierta inquietud que un ómnibus comience a descender por la colina; y sin embargo, no lo aborda cuando llega. -Hay que mirar -me decías-, reconocer la materia que fortuitamente nos vincula, llámense cuadros, ventanas o escafandras. Aquel mozo, por ejemplo, mirá su mandíbula: es un cascarrabias incurable. Un día me urgiste a revelar la clínica de tu árbol coronario, a que arriesgara algún pronóstico. Imagino tu intriga por saber si eran técnicamente compatibles las secuelas de un by pass vencido y ese amor intenso, casi desesperado, que profesabas por la vida. Querías que lo “subrepticio” de Drummond lograra su espesor en el vivoreo de tu mano, ademán tantas veces desplegado para los amigos. Muy nítido te veo en el ’98, al cuarto día de una operación de vértebras. Colgabas esa mano de mi brazo e íbamos a recorrer lentamente los pasillos vacíos del hospital, porque ya no era horario de visitas. Aquel poema de Benn a Chopin surgía de tu voz, y de un modo admirable para la emoción estándar que se espera de un setentón convalesciente. Luego volvías a tu cama de enfermo ante la cual me diera el gusto de pensar, que allí, entre tus pies, por tus costados, merodearían gallinas, sapos, gaviotas, arañas, felinos, es decir, tu privado bestiario poético, un concierto pacífico sobre tus sábanas, una acotada e ilusoria Jerusalem de Isaías velando tu descanso. Todos sabemos: lejanía y mudez son la bastilla de los muertos. Suponemos que hay signos disueltos que se suman a nuestra noción de irrealidad, a nuestra lúgubre inminencia. Nosotros, los que según decías llenamos de prestigio esta tierra, seguimos caminando, escribiendo. Los amigos te extrañan, Joaquín.
|
Por lobitogabriel - 19 de Abril, 2006, 6:46, Categoría: poesia
Enlace Permanente
| Comentar
| Referencias (0)
|
| |